Informacion economica sobre Cuba

El anticastrismo se acerca al Departamento de Estado
El exalcalde de Nueva York y el exembajador estadounidense ante la ONU
son los favoritos para secretario de Estado
Redacción CE, Madrid | 15/11/2016 3:01 pm

Malas noticias para el Gobierno cubano. El exalcalde de Nueva York Rudy
Giuliani y el exembajador ante la ONU John Bolton son firmes candidatos
a convertirse en el próximo secretario de Estado, según informa The Wall
Street Journal. En ambos casos, se trata de políticos con un historial
de beligerancia verbal contra el régimen de la Isla y fuertes vínculos
con la comunidad exiliada de “línea dura” de Miami.
Al parecer, Giuliani lleva la delantera.
El exalcalde neoyorquino ha emergido como el favorito para ser designado
secretario de Estado en el gobierno de Donald Trump, dijo un alto
funcionario del empresario el lunes en la noche, informa la AP.
El funcionario le dijo a The Associated Press que no existe una
competencia real para ocupar el puesto y que es de Giuliani si él así lo
desea. Solicitó el anonimato al no tener autorización para ser citado.
Bolton ha sido incluido en la lista de posibles figuras a dirigir la
política exterior de Estados Unidos desde el inicio del proceso de
transición presidencial-
Mientras hablaba en un evento del consejo directivo del Wall Street
Journal en Washington, el exalcalde y fiscal federal dijo que no sería
secretario de Justicia en el próximo Gobierno. Había sido considerado
uno de los principales candidatos al cargo incluso antes de que Trump
obtuviera el triunfo en las elecciones del martes pasado.
Durante el evento se mencionó el cargo de secretario de Estado, pero
Giuliani se mostró modesto sobre sus posibilidades. Dijo que Bolton
sería una muy buena elección. Cuando se le preguntó si habría alguien
mejor que Bolton, respondió: “Tal vez yo, no lo sé”.
Con anterioridad, y en momentos en que aspiró a la nominación
presidencial por el Partido Republicano, Giuliani contó siempre con el
apoyo de prominentes figuras del “exilio histórico” de Miami. Durante la
campaña electoral de 2008, mientras concentraba sus esfuerzos en el
estado de Florida, viajó con frecuencia a Miami y Hialeah y en la
primera de estas ciudades se recogieron fondos para su contienda, en
particular en una cena, que contó con la participación de acaudalados
exiliados, como Feliciano M. Foyo, Alberto M. Hernández y Diego R. Suárez.
Con anterioridad, el 21 de junio de 2007, Giuliani viajó a Miami, visitó
el popular restaurante La Carreta de Hialeah, donde habló a sus
simpatizantes, y por la noche tuvo una cena de recaudación de fondos
organizada por un comité entre los que se encontraban Feliciano M. Foyo,
Alberto M. Hernández, Carlos M. Musibay, Laura de Oña Suárez, Diego R.
Suárez y Felipe A. Valls, entre otros. El precio del cubierto fue:
Categoría anfitrión: $9.200 por pareja o $4.600 por persona. Categoría
patrocinador: $4.600 por pareja o $2.300 por persona.
Es decir, que tanto el Consejo para la Libertad de Cuba (CLC) como la
Fundación Nacional Cubano-Americana (FNCA) tienen excelentes relaciones
con Giuliani
No todos los miembros de este sector de la comunidad exiliada miamense
comparten tal afinidad con Giuliani. Algunos no olvidan fue el fiscal a
cargo del encausamiento y prisión de Eduardo Arocena, dirigente del
grupo terrorista Omega 7.
Cuando estuvo al frente de la fiscalía del Distrito Sur de Nueva York,
la oficina de Giuliani acusó a Arocena de confabularse para dar muerte a
un diplomático cubano, así como por su participación en atentados
dinamiteros en Miami y Manhattan.
Arocena fue sentenciado a cadena perpetua más 35 años de prisión, a lo
que luego se agregó otra sentencia de 20 años. Entre sus cargos estaba
uno de conspiración para la fabricación de armas ilegales y 22 cargos de
posesión de dichas armas, así como uno de conspiración para construir
bombas y 23 cargos relacionados con explosivos o la colocación de
explosivos.
La liberación de Arocena ha sido un reclamo constante por aquellos
exiliados, muchos de ellos de edad avanzada como el condenado, que nunca
lo han considerado un terrorista peligroso. Dicha petición se ha
mantenido sin respuesta, incluso por parte del expresidente George W.
Bush al abandono del cargo, y no es de esperar que ahora Barack Obama
otorgue dicho perdón.
Pero en cuestiones más presentes e inmediatas no cabe duda que, de ser
nominado secretario de Estado, el exfiscal se coloque junto a los
partidarios no solo del mantenimiento del embargo sino de la marcha
atrás de algunas de las directivas presidenciales de Obama.
Estos cambios podrían afectar tanto aspectos fundamentales en el nuevo
enfoque político de Washington hacia La Habana como otros más
personales, como la abolición a los limites en la entrada de tabaco y
ron por parte de quienes visiten la Isla.
Durante sus aspiraciones presidenciales, entre 2007 y 2008, Giuliani
contó con el apoyo financiero de la firma Bacardí y a la vez declaró que
nunca tocaría un puro cubano, mientras recababa también ayuda monetaria
para sus planes electorales entre los tabaqueros de Miami.
Por otra parte, el acercamiento de Giuliani con los tabaqueros de Miami
no le impidió mantener una buena amistad con Marvin Shanken, editor de
la revista Cigar Aficionado, la biblia de los fumadores de puros, y una
destaca figura de entonces, así como la publicación, en la oposición al
embargo norteamericano.
Todo ello, que en última instancia es en cierta medida anecdótico, solo
apunta detalles dentro de una caracterización general. Y al valorar
tanto la trayectoria como diversas declaraciones de Giuliani lo que
determina es que siempre se ha mantenido una posición favorable al
embargo, que incluso se ha opuesto verbalmente a un alivio a las
restricciones a los viajes y remesas a la Isla.
En el caso de Bolton, el exembajador ante Naciones Unidas y
exsubsecretario de Estado ha mantenido una actitud mucho más hostil
hacia el Gobierno de La Habana.
El 6 de mayo de 2002, pocos días antes de la visita del expresidente
Jimmy Carter a Cuba, Bolton declaró ante una audiencia del conservador
Heritage Institute: “Estados Unidos cree que Cuba dispone al menos de un
programa limitado de investigación y desarrollo de armas biológicas
ofensivas”. Luego agregó que la Isla “suministró biotecnología de uso
múltiples a otros estados terroristas”.
Después se vio que la principal intención de Bolton era obstaculizar el
viaje de Carter en la Isla y desprestigiar al ex residente. El propio
secretario de Estado de entonces, Colin Powell, se vio obligado a
suavizar —y en parte rectificar— las declaraciones de Bolton. Y estamos
hablando de una época en que los halcones reinaban con pleno poder en la
Casa Blanca.
Al sector más extremista del exilio le encantaron las declaraciones de
Bolton. Siguieron repitiéndolas meses y años después. Agregaron nuevos
“testimonios” de desertores, se realizaron más programas de televisión y
se escribieron artículos y reportajes sobre la “amenaza”. Hasta que el
tema se cayó por su propio peso. Nadie ha vuelto a tocarlo, pero es
posible que, de ocurrir la entrada de Bolton en el gabinete, en algún
momento resucite.
Solo que es las probabilidades de un regreso de Bolton al Departamento
de Estado, si no de secretario como subsecretario, son menos probables.
Su figura está demasiado asociada a la Guerra de Irak, que Trump siempre
ha criticado.
Bolton agregaría más críticas y temores a la formación de un gabinete,
tras la decisión del magnate de nombrar a Steve Bannon, un personaje muy
apreciado por el movimiento nacionalista blanco, para que sea su
principal estratega y asesor.
En su época de subsecretario de Estado, Bolton se caracterizó por
interpretar con fines ideológicos los análisis de inteligencia y hacer
afirmaciones que no estaban sustentadas en datos. Un buen ejemplo de
ello fue lo que dijo respecto a la supuesta amenaza bioterrorista que
significaba Cuba.
De ser nombrado para cualquier cargo, la designación de Bolton se
sumaría a una tendencia iniciada con el cargo de Bannon y produciría un
malestar mayor aún.
Pero más allá de quien resulte nombrado, y todo apunta hacia Giuliani,
el nuevo secretario de Estado mantendrá una relación con La Habana muy
distinta de su antecesor, John Kerry, y el “deshielo” se convierta en
humo o quizá hasta en fuego.

Source: El anticastrismo se acerca al Departamento de Estado – Noticias
– Cuba – Cuba Encuentro –
www.cubaencuentro.com/cuba/noticias/el-anticastrismo-se-acerca-al-departamento-de-estado-327672


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