Informacion economica sobre Cuba

Fantasías castristas
El Gobierno de La Habana se empeña en vender ilusiones mientras se
atrinchera en el estancamiento
Redacción CE, Madrid | 03/11/2016 4:10 pm

Para el Gobierno cubano, ideología y política se han impuesto sobre la
economía. No es por lo tanto extraño que realidad y esperanza siempre se
hayan mezclado, de forma indisoluble.
Por años La Habana priorizó la compra al contado de productos agrícolas
estadounidense, con el fin de alentar a las compañías agropecuarias de
EEUU, y a los políticos y gobernadores estatales, para que cabildearan
en contra del embargo estadounidense a la Isla. En la persecución de
dicho objetivo incurrió incluso en el incumplimiento de pagos a socios
tradicionales, como los españoles. En la actualidad la táctica parece
haber cambiado, aunque el fin es el mismo: presionar contra el embargo.
Ahora empresarios estadounidenses se ven colocados al final de la lista
de espera o sus peticiones denegadas frente a los competidores de otros
países. Los socios comerciales tradicionales de Cuba, junto a aquellos
en que la asociación también implica nexos políticos, han vuelto a ser
colocados en el primer lugar.
Al mismo tiempo, La Habana continúa empeñada en vender la ilusión de que
en la inversión extranjera radica la esperanza para la Isla.
Entre equívocos e ilusiones ha construido el régimen de La Habana esta
base de sustentación. Al inicio fue una opción arriesgada y poco
promisoria, pero que en la práctica le ha brindado resultados
excelentes. Aún hoy sigue apostando a la misma carta. Y nada indica que
no siga teniendo en las manos no el as de triunfo sino de supervivencia.
Con ello le basta. La política cubana es al menos consecuente en este
sentido.
Hasta hace poco Cuba jugó con gran intensidad la carta del petróleo. La
posibilidad de que la Isla pudiera convertirse en exportador de crudo en
un plazo relativamente corto llegó hasta la discusión en el Congreso de
Estados Unidos de un proyecto de ley para permitir a las petroleras
norteamericanas participar en el negocio. Nada quedó de ese proyecto y
el único temor latente siempre ha sido la posibilidad de que alguna
exploración petrolera condujera a un desastre ecológico. Se han tomado
medidas en este sentido, pero la realidad ha terminado por imponer una
tranquilidad momentánea: el peligro alejado ante el hecho de que no se
ha encontrado petróleo de calidad en condiciones rentables, en
particular a partir de la disminución de los elevados precios que llegó
a tener el combustible. Ya casi no se habla del tema en la prensa
oficialista cubana. Sin embargo, la ilusión contribuyó al ejercicio
perenne de alimentar la espera en los cubanos.
Al encargarse del poder presidencial, el general Raúl Castro formuló el
empeño de buscar un desarrollo agrícola que permitiera librar al país de
los elevados costos de adquirir en el extranjero productos alimentarios
que el país era capaz de producir. Pero los planes al efecto han
resultado en un fracaso casi absoluto o los rendimientos continúan
siendo bajos, por lo que tales esfuerzos han dejado de aparecer en la
prensa oficial.
En octubre de este año, el servicio informativo en inglés de la BBC
publicó un artículo en que señalaba que el embargo norteamericano
mantenía a los agricultores cubanos a la espera de la modernización.
Señalaba la información que el crecimiento de la empresa privada en Cuba
era evidente y que existían muchas compañías agrícolas con más 20
empleados aprobadas por el Estado.
Si bien dichas asociaciones —dedicadas al cultivo de frutos
menores—tienen que seguir las reglas del Gobierno cubano, que compra la
totalidad de su cosecha y solo el excedente puede ser vendido en el
mercado abierto, los dueños y empleados se mostraban conformes, según el
artículo, porque ello les garantizaba un ingreso fijo. Aunque también el
reportaje señalaba la disposición al aprovechamiento de las nuevas
oportunidades de negocio que se presentasen, con la venta de sus
productos a los hoteles.
Sin embargo, el texto de la BBC enfatizaba la necesidad del
levantamiento del embargo económico estadounidense, lo cual podría
servir para modernizar la producción, y señalaba como un paso de avance
la futura puesta en marcha de una fábrica de tractores livianos en la
Isla, con capital estadounidense y aprobación por el Departamento del
Tesoro de Estados Unidos.
La descripción del campo cubano en la información de la BBC destacaba la
presencia de yuntas de bueyes para los cultivos de berenjena y en un
campo adyacente, un tractor de la era soviética, que aún continuaba
funcionando unos 40 años después de que llegase a Cuba. Tanto los peones
como el propietario denunciaban, según la BBC, que el embargo les
obligaba a depender de una tecnología del siglo pasado.
Pero ahora se conoce de la decisión del Gobierno cubano de que la
fábrica de tractores Oggún no se instale en la Isla, pese al permiso
estadounidense. Así que el culpable no es Washington sino La Habana.
Cabe la posibilidad de que un campesino cubano pudiera adquirir uno de
esos tractores, que ahora tendrán que ser fabricados en EEUU, pero no
hay que ser economista para percatarse que ello complica y posiblemente
encarezca la compra.
Tal decisión política, por parte del Gobierno de La Habana, no parece
mermar en lo más mínimo la intención de continuar vendiendo la ilusión
de la inversión extranjera como la solución a los problemas en Cuba.
Al igual que siempre se mezcló una dosis de hechos y espejismos en la
explotación petrolera, ahora la elite gobernante cubana quiere continuar
vendiendo la ilusión del atractivo de la Isla para la inversión foránea:
“Presentan nuevos usuarios de la Zona Especial de Desarrollo Mariel”,
fue el principal titular en la edición de Granma.
La noticia simplemente nos indica que el Gobierno cubano continúa
empeñado en seguir vendiendo la ilusión, al tiempo que deja que pase el
tiempo sin lograr nada.
Otro ejemplo de ello es que el proceso para eliminar la doble moneda en
Cuba, el reto más complejo de las reformas económicas de Raúl Castro,
continúa sin concretarse pese a que en octubre de 2013 se realizó el
anuncio de la creación de una “hoja de ruta” para llevarlo a cabo. La
fecha del esperado y temido “día cero”, en que se hará efectiva la
unificación, continúa en una nebulosa.
La supresión de la dualidad monetaria es considerada clave para lograr
atraer capitales extranjeros, aunque no una medida suficiente para
lograr ese objetivo. Se considera uno de los ejes de la “actualización”
económica puesta en marcha bajo el mandato de Raúl y primordial para
supuestamente destrabar los nudos de la deprimida economía de la Isla.
Pero poco se ha hecho o anunciado al respecto.
Así que todo se reduce al ejercicio estéril de aparentar que se está
haciendo algo cuando en realidad se hace poco o nada. Y para los
residentes en la Isla solo se mantiene en pie la perpetua espera.

Source: Fantasías castristas – Noticias – Cuba – Cuba Encuentro –
www.cubaencuentro.com/cuba/noticias/fantasias-castristas-327490


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