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‘Quiero hacer una película’: crowdfunding, independencia y ‘coísmo’
MARÍA MATIENZO PUERTO | La Habana | 13 de Noviembre de 2016 – 08:52 CET.

Quiero hacer una película es una producción independiente, un work in
progress, pero también una experiencia de producción para proyectos que
quieran apostar por la estrategia de crowdfunding.

A través de la plataforma Verkami, que desde una perspectiva personal
involucra a quienes decidan aportar no solo dinero, sino también
objetos, acciones y hasta buenos pensamientos, los impulsores del
proyecto han conseguido recaudar hasta ahora más de 4.600 euros, de los
8.000 que se han propuesto.

“Inspirada en una historia real, Quiero hacer una película es una idea
metacinematográfica, donde la acción de los actores marca el camino de
un guión con una base argumental definida, pero sin una trama construida
de antemano”, explican los responsables del proyecto en Verkami.

“El recurso del metraje encontrado (del inglés, foundfootage), como la
cámara casera en mano de los protagonistas, aporta a la estética
documental de la película. La manera en que cada personaje fotografía la
realidad contribuye a su propia caracterización”, añaden.

Aseguran que ya tienen el 40% de la película filmada y piden ayuda para
concluirla. Se definen como “jóvenes creadores que apuestan por la
independencia”.

El equipo inicial del proyecto ha estado integrado por Yimit Ramírez,
director, coguionista, cámara y cofotógrafo; Neisy Alpízar,
coprotagonista, coguionista y cofotógrafa; Tony Alonso Ramírez,
coprotagonista y cofotógrafo; Camelia Farfán, productora; Mariale
Briganti, editora, y Marta María Ramírez, community manager.

Por la dinámica de trabajo, “hemos decidido llamarnos coístas”, explica
Ramírez.

“El coísmo responde a la necesidad de crear con determinada libertad;
responde a que hemos tenido que irnos ayudando todos con todos los
recursos que tenemos, intelectuales, económicos”, dice Ramírez y cuenta
los detalles del proyecto a DIARIO DE CUBA.

¿De qué trata la película?

Es la historia del hijo de un agente de la Seguridad del Estado que
tiene el mismo espíritu que su padre, pero que no quiere informar al
aparato político, sino hacer una película. Él se ha criado en ese
ambiente y tiene el don de ser un buen observador, de saber cosas de la
gente, de meterse en las casas de la gente para ver qué es lo que pasa.
Pero su objetivo es encontrar un personaje.

Encuentra a Neisy en una casa que le parece perfecta y decide meterse
debajo de la cama de esta mujer. Un día ella lo encuentra y la policía
lo apresa.

Ella empieza a mirar lo que ha filmado de ella, cómo lo ha hecho, y
comienza un proceso de empatía con ese hombre que le había causado tanto
miedo. Quita la denuncia y se inicia un proceso de enamoramiento, un
amor atípico, y convienen en filmar juntos la película.

En esta segunda parte de la película entraría todo, desde la visita de
[Barack] Obama al concierto de los Rolling Stone, y otras tantas cosas
que suceden en Cuba diariamente y que a veces son noticia, a veces no,
pero sobre las que ellos quieren llamar la atención.

Esta ficción tiene varias particularidades que la desmarcan del contexto
creativo y de producción actual.

Es una película atípica no solo en el contexto cinematográfico cubano,
sino incluso en el contexto cinematográfico independiente. Hay un uso
del metalenguaje, es una historia dentro de otra historia y dentro de
otra historia, con una mezcla entre ficción y documental, y que
contribuye a la propia construcción de los personajes de Neisy Alpizar y
Tony Alonso Ramírez. Hay elementos de su vida íntima e incluso de su
relación de amigos que son parte de la película.

Lo otro que yo destacaría es el uso del phone footage, que es el metraje
encontrado y que habitualmente se usa en películas de terror. Aquí está
usado como un recurso ideoestético, es la manera de justificar que es un
poco de ficción y de documental.

Además, tenemos un argumento, pero no un guión finalizado. La película
se está construyendo. Hasta esta entrevista puede estar en la película
de alguna manera. Eso implica que no podamos presentarnos ni a
laboratorios ni a pitching, o sea, otros modelos ya explotados de
producción, con mejor o peor suerte, dentro de la cinematografía
independiente cubana.

No podemos apelar a eso y se debe a la tipología de producción, que
impone un tiempo que no es el tiempo de los fondos, que no es el tiempo
de los laboratorios o de los pitching [presentación verbal y visual de
la idea de una película para atraer financiación].

Es un guión abierto, pero tiene fecha límite de producción, ¿no? Porque,
tal y como lo cuentas, parece interminable.

Claro, el 18 de noviembre cerraremos el crowdfunding, tenemos un
cronograma de trabajo.

Durante la semana siguiente haremos un alto para ver cómo sigue el
argumento, qué tenemos, qué nos faltaría por filmar. En cuanto
terminemos ese paso, comenzaríamos a rodar lo que queda, que sería como
un 60% de la película.

¿Cómo crees que se debe contabilizar el cine cubano?

Deberíamos empezar a sacar cuentas para poder decir a posibles
financiadores o al público en general: “Mira, hacer una película en Cuba
no cuesta 3.000, o 10.000, o los 8.000 euros que estamos pidiendo en la
campaña de crowdfunding porque es más o menos el monto que podemos
alcanzar ahora mismo; sino que hay un costo mayor que no estamos midiendo”.

Creo que valdría la pena un análisis de otro tipo porque en Cuba nadie
saca cuenta del tiempo invertido.

Espero que Quiero hacer una película contribuya también a eso. Además,
ya estamos potenciando otros proyectos independientes. Yo estoy haciendo
la producción de Todo es para bien, una película de Víctor Fernández, un
muchacho de 20 años que ha hecho vídeos experimentales y un documental
sobre el cantautor Athanai.

La campaña para Quiero hacer una película no es excluyente, sino que a
través del crowdfunding busca reconocer que hay un universo
independiente en la cinematografía, en el teatro, en la danza y en otras
artes. En la medida en que esos proyectos se vayan acercando a nosotros
irán teniendo un espacio en la campaña. Y eso me parece muy consecuente
con el espíritu de película.

¿Cómo encaja esta producción dentro del panorama cinematográfico cubano?

A mí me parece que es otra lucecita más en el universo audiovisual
cubano. Me parece que es muy interesante que nos estemos planteando un
largometraje, pese a todas las limitaciones que puede tener hacer cine
independiente, no solo en Cuba.

Estas particularidades de la película abren un poco el diapasón respecto
a la manera de contar y sobre todo a la manera de producir. Hemos tenido
que generar, que gestionar otro tipo de creación.

Video:
https://vimeo.com/185898936

Source: Investigacion QHUP from Yimit Ramírez González on Vimeo –
https://player.vimeo.com/video/185898936?fullscreen=1&show_title=1&show_byline=1&show_portrait=1&autoplay=0

Source: ‘Quiero hacer una película’: crowdfunding, independencia y
‘coísmo’ | Diario de Cuba –
www.diariodecuba.com/cultura/1478969253_26680.html


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