Informacion economica sobre Cuba

“El éxito de un negocio garantiza el éxito del negocio vecino”
Entrevista a Gilberto ‘Papito’ Valladares, líder del proyecto habanero
Artecorte elogiado por Barack Obama en su visita a Cuba
TED HENKEN, La Habana | Marzo 24, 2017

Casi exactamente un año atrás, el 22 de marzo de 2016, durante su
histórica visita a Cuba, el presidente Barack Obama celebró los logros
de los empresarios cubanos en un discurso pronunciado desde el escenario
del Gran Teatro de La Habana. “En una economía global, impulsada por las
ideas y la información, el mayor recurso de un país es su gente [y] en
Estados Unidos tenemos un claro monumento a lo que el pueblo cubano es
capaz de construir: se llama Miami”.

Tras este elogio al ingenio cubanoamericano, lanzó otro similar sobre el
talento de los isleños para “resolver” e “inventar”. “Aquí, en La
Habana, vemos ese mismo talento en los cuentapropistas, las cooperativas
y los autos antiguos que todavía ruedan”. Y terminando con una frase del
español criollo, sentenció: “El cubano inventa del aire”.

Fue entonces cuando Obama mencionó a Gilberto Papito Valladares, un
hombre que hasta ese momento era mayormente desconocido incluso dentro
de Cuba, fuera de su pequeño barrio de Santo Ángel en La Habana Vieja.
“Miren a Papito, un peluquero cuyo éxito le permitió mejorar las
condiciones en su vecindario”.

Obama resaltó el ejemplo esperanzador de Papito argumentando que estaba
en consonancia con el propio cambio histórico de su administración. “Por
eso nuestras políticas están centradas en apoyar a los cubanos”,
insistió, “en lugar de en hacerles daño”.

Durante mis viajes a Cuba el año pasado aproveché para conocer el
Proyecto Artecorte, al ahora famoso Papito, y escucharlo hablar de su
esfuerzo para combinar el desarrollo económico local con la
responsabilidad social y la preservación cultural en el barrio de Santo
Ángel.

Papito y la mayoría de sus socios en el Callejón de los Peluqueros
tienen licencia de cuentapropistas, aunque en la práctica están lejos de
contar solo con sus propios esfuerzos.

El secreto del éxito de su proyecto radica en evitar el aislamiento y la
competitividad típicos de otros microempresarios, así como adoptar un
compromiso ético para la mejora del vecindario basado en la solidaridad
comunitaria y la sinergia colaborativa.

Aparte de desarrollar alianzas clave entre los empresarios del barrio y
ellos mismos y los otros residentes de Santo Ángel (con un esfuerzo
especial para incluir a los jóvenes y los ancianos), quizás la unión más
importante y práctica que Papito ha desarrollado a lo largo de los años
es una asociación público-privada con la Oficina del Historiador de la
Ciudad de La Habana, dirigida por Eusebio Leal.

Pregunta: ¿Puede explicar el proyecto Artecorte en términos generales,
centrándose en lo que lo hace único en el contexto empresarial cubano?

Respuesta: Artecorte es un proyecto de desarrollo local cuyos objetivos
principales son transformar física y socialmente nuestra comunidad,
promover métodos de participación social, sensibilizar a nuestros
vecinos con la labor de conservar, restaurar y revalorizar el patrimonio
cultural tangible e intangible del barrio y del Centro Histórico de La
Habana.

[También queremos] mejorar las condiciones de vida incentivando
iniciativas individuales y colectivas de esfuerzo barrial, capacitar a
los jóvenes del barrio en oficios tradicionales y ayudarles a buscar
futuros empleos, fomentar emprendimientos locales solidarios e impulsar
la relación público-privada.

[Además buscamos] rescatar la memoria histórica del barrio a partir de
la participación de sus protagonistas elevando el sentido de
pertenencia, desarrollar la cultura medioambiental, garantizar la
integración generacional y la equidad de género y, por supuesto,
compartir nuestra experiencia en aras de apoyar el desarrollo de otras
comunidades.

Lo que nos diferencia en el entorno del emprendimiento en Cuba es el
hecho de conectar actores de todos los sectores de la sociedad (sectores
privado y público, religioso, cultural, etc.) para trabajar juntos por
un bien común, que no es más que desarrollar nuestro barrio en todos los
ámbitos posibles, generando a su vez beneficios de tipo social,
cultural, educativo, medioambiental y económicos para todos ellos.

P: Cuando hablamos por primera vez en La Habana, mencionó
específicamente la relación importante entre el desarrollo económico, la
cultura cubana y el ámbito social del vecindario. ¿Por qué es tan
importante este nexo y cómo es que Artecorte y El Callejón de los
Peluqueros resaltan y priorizan estos hilos distintos?

R: La evolución natural de nuestro proyecto es la prueba definitiva de
la importante relación entre la cultura cubana, la economía y las
relaciones sociales. En un inicio, Artecorte era un proyecto cultural
creado con el objetivo de promover y dignificar el oficio de la barbería
y la peluquería en Cuba.

Al pasar de los años, y al irse sumando a nuestro trabajo diferentes
actores no relacionados con este oficio, se hizo evidente de que se
requerían pasos que fueron transformando nuestra labor hacia objetivos
más amplios y ambiciosos, los cuales a su vez requerían de mayores
esfuerzos económicos para respaldarlos.

Creado en los primeros momentos de la apertura del sector privado en
Cuba y respaldado por emprendedores entusiastas que buscaban en lo que
hacían algo más que dinero, nuestro trabajo fue aunando esfuerzos
culturales y económicos entrelazados por medio de relaciones sociales
cada día más amplias y complejas, dando lugar a los resultados
alcanzados hoy día.

El ejemplo del Callejón de los Peluqueros, donde inicialmente sólo se
realizaban actividades culturales y hoy día se concentran una veintena
de negocios privados, es prueba de ello. Los negocios no han desplazado
al trabajo cultural, sino que lo han enriquecido y sustentado para
beneficio de toda la comunidad.

P: ¿Cuáles son los componentes de su estrategia de emprendimiento
solidario y comunitario?

R: Nuestro enfoque hacia los emprendedores de la comunidad tiene tres
líneas de actuación. La primera consiste en apoyar el surgimiento y
desarrollo de nuevos negocios, aconsejando, orientando y apoyando
siempre que sea posible. En segundo lugar, ayudar a unir los negocios
privados para crear nuevas cadenas de valores y relaciones. Por último,
comprometer a los negocios en la labor social dentro de la comunidad,
con el objetivo de convertirlos en actores del desarrollo local y en la
generación de empleo para personas del barrio. Al final, todo esto
tributa en que el beneficio económico queda en la comunidad.

P: ¿Quiénes han sido sus socios, tanto dentro del Gobierno como del
sector privado y del sector sin fines de lucro?

R: Artecorte como proyecto surgió de un grupo de barberos y peluqueros a
los que se fueron sumando artistas y emprendedores del sector privado en
Cuba. En la transformación hacia el trabajo enfocado en la comunidad,
por supuesto, nuestros primeros y más importantes aliados fueron los
vecinos del barrio.

Luego se sumó un aliado que comparte muchos intereses de desarrollo
local con nosotros: la Oficina del Historiador de la Ciudad de La
Habana, quien a su vez nos brinda su apoyo institucional.

A lo largo de los años la comunidad se ha ido diversificando tras el
surgimiento de nuevos actores culturales, económicos, religiosos,
etcétera, y hemos encontrado en cada uno de ellos intereses compartidos
que nos son útiles para trabajar juntos.

Así mismo, hemos creado alianzas con distintas facultades de
universidades, centros de investigaciones y empresas nacionales que se
han sumado a nuestros esfuerzos.

P: Cuando hablamos por primera vez en Santo Ángel, describió su
estrategia innovadora del negocio. Normalmente se entiende como algo
competitivo por naturaleza, donde si yo gano tú pierdes. En cambio, en
Artecorte la ven como una sinergia colaborativa donde, si ustedes ganan,
todos sus socios del negocio pueden ganar también, y viceversa. ¿Cómo
funciona esto en la práctica?

R: Emprender juntos es la clave del éxito en lo que hacemos. Sólo en el
Callejón de los Peluqueros, para usarlo como ejemplo, conviven 23
negocios privados de distinto tipo, siendo mucho de ellos, según pueda
entender un actor externo, “competencia”. Pero no es así como lo vemos
nosotros. Para nosotros el éxito de un negocio garantiza el éxito del
negocio vecino.

Hoy día vienen muchos clientes a diario buscando diferentes servicios
para los cuales hay diferentes ofertas, pero en la mayoría de los casos,
en lugar de preferir y consumir en un solo negocio, consumen en varios
en repetidas visitas. Eso nos garantiza que cada cliente de un negocio
es un potencial cliente de lo que puede ser percibido de otra manera
como su competencia.

Al mismo tiempo, en un país con serios problemas de suministros,
mantener una política de buen vecino nos garantiza un respaldo.
Ilustremos esto con un ejemplo: digamos que tenemos un restaurante y
vendemos cerveza. Los negocios similares, en lugar de competir conmigo,
me avisarán de dónde hay cerveza para comprar, o prestarme algún insumo
o materia prima en escasez, favor que luego devolveré, lo cual nos
garantiza no perder clientes por este motivo.

Esto, por supuesto, es muy difícil de entender fuera del contexto
cubano, pero es una parte importante de quiénes somos.

P: ¿Cómo ha crecido y cuan grande es el Proyecto? ¿Puede compartir
algunas estadísticas tanto sobre El Callejón como del barrio de Santo
Ángel en general?

R: Según datos que hemos ido recopilando por iniciativa propia, en el
barrio del Santo Ángel hay 194 negocios privados. De ellos, 133 son
negocios de renta para turistas, 34 proveen servicios gastronómicos, 21
son relacionados con la venta de arte cubano y el resto de servicios
varios, para un total de 976 personas empleadas.

Estos datos son de finales de 2016 y ya están obsoletos, pues cada
semana se abren nuevos negocios dentro del barrio.

P: ¿Cuán sostenibles y replicables son estos proyectos exitosos fuera de
Santo Ángel? ¿Pueden sus lecciones servir como modelo en otros lugares y
vecindarios?

R: Nuestro modelo es plenamente sostenible y replicable en otras
comunidades siempre que vengan acompañados de un apoyo institucional que
avale las acciones a realizar.

Nuestro objetivo no es únicamente encontrar otros actores del sector
privado para replicar nuestro trabajo, sino también a actores dentro de
instituciones gubernamentales que puedan apoyar estas iniciativas.

P: ¿Cómo ha impactado tu trabajo en el proceso de normalización de
relaciones entre Estados Unidos y Cuba? ¿Qué anticipa acerca de las
nuevas oportunidades y los nuevos desafíos dentro del contexto del
cambiante liderazgo gubernamental en los dos países?

R: Creemos en los múltiples beneficios de relaciones positivas entre los
gobiernos de Cuba y Estados Unidos y anticipar oportunidades y retos es
muy difícil en el contexto cubano.

Más que anticipar posibles situaciones trabajamos cada día para sortear
las existentes, ya que el entorno cubano siempre ha sido muy cambiante e
impredecible.

*******

En una reseña del nuevo libro del economista estadounidense Richard
Feinberg, Open for Business: Building the New Cuban Economy (Brookings
Institution, 2016) publicada en el sitio de Cuban Counterpoints el
pasado septiembre, cité la sabia advertencia del cuentapropista Ramón
Beidas, quien indicó que su propio secreto para el éxito y la
supervivencia como empresario en el actual contexto cubano estaba en
combinar la estrategia de “la escalera” con la de “la línea roja”.

En otras palabras, Bedias permitió que su negocio creciera sólo al mismo
ritmo “paso a paso” (sin prisa pero sin pausa) que las reformas del
Gobierno avanzaran, pero no más rápido. Crecer más allá y más rápido que
las reformas gubernamentales arriesgaría llamar demasiado la atención a
su éxito, lo que podría inadvertidamente exponerlo a una reacción
represiva al cruzar una “línea roja” invisible pero bastante importante.

Para dejarlo claro, Bedias hacía referencia a este proverbio: “El pájaro
que vuela más allá de los árboles es el primero en ser derribado”. De
hecho, en su libro, el propio Fienberg señala que algunos
cuentapropistas “refrenan deliberadamente su crecimiento para no llamar
la atención de las autoridades” por temor a las represalias.

El éxito inicial, el reconocimiento público extraordinario del
presidente Obama y la subsiguiente cobertura mediática del Proyecto
Artecorte ciertamente llamaron la atención de las autoridades cubanas.

Sin embargo, la filosofía empresarial única de Papito, que combina el
desarrollo económico local a través de la iniciativa privada con el
mejoramiento comunitario, la solidaridad barrial y la preservación
cultural, ha canalizado la atención gubernamental que han recibido en
una serie de innovadoras relaciones público-privadas, evitando así las
posibles sospechas, envidias y guerras burocráticas.

Ésto ha sido así, al menos en parte, porque los esfuerzos de base de
Artecorte en Santo Ángel se superponen considerablemente con el Plan
Maestro de la Oficina del Historiador de la Ciudad para la
Revitalización Integral de La Habana Vieja.

Artecorte también se ha beneficiado del carisma y la alianza personal y
única entre Papito, un hombre con raíces comunitarias profundas que
poco a poco ha ganado la confianza de sus vecinos, y el historiador de
la ciudad Eusebio Leal, alguien con conexiones igualmente importantes y
de buena fe dentro de las instituciones estatales.

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Nota de la Redacción: Este texto fue publicado originalmente en inglés
en Cuban Counterpoints.

Source: “El éxito de un negocio garantiza el éxito del negocio vecino” –
www.14ymedio.com/entrevista/exito-negocio-garantiza-vecino_0_2185581426.html


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