Informacion economica sobre Cuba

Megapuerto del Mariel: Oscuros secretos de una riesgosa inversión
Una reciente investigación revela detalles del financiamiento brasileño
a la obra
Viernes, marzo 10, 2017 | CubaNet

MIAMI, Estados Unidos.- Tras haberse ordenado mantenerlos en secreto
hasta 2027, en Brasil se han revelado los secretos escondidos tras el
dinero que dio Dilma Rousseff al régimen cubano para la construcción del
megapuerto de Mariel.

En junio de 2012 el entonces ministro de Desarrollo brasileño, Fernando
Pimentel, había rubricado el decreto para sellar los documentos con la
justificación de que las negociaciones involucraban cláusulas de
confidencialidad sobre datos bancarios de ambos países.

Sin embargo, apelando a la Ley de Acceso a la Información, el diario
Folha de Sao Paulo ha descubierto en una investigación por qué, a
diferencia de los datos sobre la ayuda que brinda a otros 90 países de
Áfica y Latinoamérica, Brasil mantuvo los de Cuba y Angola en secreto.

Una decisión judicial ordenó publicar los documentos, y la revelación
fue que el gobierno de Rousseff, y antes el de Lula da Silva —ambos del
izquierdista Partido de los Trabajadores—, desoyeron las recomendaciones
de sus expertos otorgando subsidios y términos extremadamente generosos
con La Habana. El alto riesgo financiero hizo que fueran los
contribuyentes brasileños quienes subvencionaran el megapuerto en la
isla comunista.

Folha reconstruyó el proceso de negociaciones consultando las actas de
las reuniones del Comité de Financiamiento y Garantía a las
Exportaciones (COFIG) y telegramas enviados desde la embajada de Brasil
en La Habana hasta la propia cancillería del país sudamericano, así como
entrevistando a participantes en las conversaciones, quienes pidieron
anonimato.

La viabilidad del proyecto en Cuba había sido puesta en duda por los
técnicos de COFIG, debido al embargo estadounidense.

Ya la oposición brasileña había denunciado las irregularidades cometidas
por el gobierno del PT para financiar las obras del Mariel, que corrían
a cargo de la constructora Odebrecht.

Bajo los mandatos del PT, la financiación de Brasil a Cuba escaló de 90
millones de dólares (que contemplaban además un préstamo para alimentos
y otro para autobuses urbanos y de turismo aprobados por el gobierno de
Fernando Henrique Cardoso) a 1 340 millones de dólares, incluidos los
empréstitos del BNDES y subvenciones del Banco de Brasil.

Para el proyecto, Cuba ofreció como garantía los ingresos futuros del
puerto y quería mantener el dinero en la isla, mientras que COFIG quería
el depósito en el extranjero, de modo que Brasil pudiera recuperarla en
caso de incumplimiento por la parte cubana.

Lula cedió ante la exigencia de La Habana, y dio el visto bueno al
millonario préstamo. Sin embargo, la presión política ejercida para
asignar fondos a los proyectos de Odebrecht en Cuba terminó generando un
creciente malestar en el área técnica del Gobierno brasileño, acentuado
tras la llegada de Dilma Rousseff a la presidencia.

Para pagar el préstamo Cuba recibió un plazo de 25 años (el plazo normal
es de 12 años), más largo que ningún otro que haya concedido el banco
estatal, así como tasas arbitrariamente bajas de interés.

Folha revela que las tasas de interés aplicadas a los préstamos para el
puerto cubano oscilan entre 4,4 % y 7,1 % anual, para un promedio de 5,1
%. Pero los contratos de BNDES con empresas nacionales tienen un interés
mínimo de 6% anual.

Estos intereses habrían sido mayores si el Gobierno no hubiese destinado
subsidios. La Tesorería brasileña aprobó en casi todos los
financiamientos destinados a Cuba, incluyendo los de Mariel, una tasa de
“ecualización” del 2,5 % por medio de PROEX (Programa de Apoyo a las
Exportaciones, administrado por el Banco de Brasil). En total, Folha
calcula que el proyecto del Mariel consumió 167 millones de las arcas
públicas brasileñas.

Debido al historial crediticio particularmente malo del régimen cubano,
los técnicos brasileños consideraban frágiles las garantías de préstamo.
En aquel momento, además, Cuba debía 11 000 millones de dólares a
acreedores extranjeros.

Pero el PROEX permitía “hacer la salvedad”, dado que los créditos del
BNDES están garantizados por el Fondo de Garantía a la Exportación
(FGE), vinculado a la Tesorería de Brasil. No obstante, para obtener el
aseguramiento del FGE es preciso pagar una prima y proporcionar
garantías adicionales que minimicen los riesgos.

Las cuatro primeras entregas brasileñas de dinero para financiar las
obras en Mariel serían garantizadas por La Habana con los ingresos de
las exportaciones cubanas de productos de tabaco (entonces de unos 230
millones de dólares anuales).

Concluye el diario brasileño que, si bien el puerto de contenedores
inaugurado en 2014 por Dilma y Raúl Castro tuvo un comienzo prometedor,
hoy en día opera al 40% de su capacidad y su viabilidad sigue siendo una
incógnita, incertidumbre reforzada luego de la elección de Donald Trump
como presidente de los Estados Unidos.

Source: Megapuerto del Mariel: Oscuros secretos de una riesgosa
inversión CubanetCubanet –
www.cubanet.org/actualidad-destacados/megapuerto-del-mariel-oscuros-secretos-de-una-riesgosa-inversion/


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