Informacion economica sobre Cuba

El salario medio sube pero nadie vive de su sueldo en Cuba
MARIO J. PENTÓN/ LUZ ESCOBAR, Miami/ La Habana | Julio 14, 2017

Ileana Sánchez hurga con ansiedad en su raída cartera buscando algunos
billetes para comprar una pizarra de juguete a su nieta de siete años
que sueña con convertirse en maestra. Ha tenido que ahorrar durante
meses para obtener los 20 CUC que cuesta el regalo, pues su salario como
inspectora estatal al mes es de sólo 315 pesos (CUP), unos 12 dólares.

La Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI) publicó a
finales del pasado junio que el salario medio a nivel nacional alcanzó
los 740 CUP al mes, un poco más de 29 CUC. Sin embargo, el aumento del
sueldo medio no representa una mejoría real en las condiciones de vida
del trabajador, que sigue teniendo acceso a gran parte de los bienes y
servicios mediante las remesas, ahorros de familiares y sustracciones.

“No sé quién gana tanto dinero, ni en qué se fijan para dar esas cifras
porque ni con el salario de mi esposo, que trabaja en gastronomía y
cobra 240 CUP al mes, ni juntando el mío, llegamos a tanto”, dice
Sánchez. La oficina estatal explica que el salario medio “es el importe
de las retribuciones salariales directas devengadas como promedio por un
trabajador en un mes”. Su cálculo excluye las ganancias en CUC. Sin
embargo, la media salarial se ve inflada por los aumentos en sectores
“estratégicos”, como ocurre en el de la salud, donde la paga se elevó
más del doble, mientras que en otras áreas de la economía el sueldo se
ha mantenido prácticamente inalterable durante más de una década.

“El salario no alcanza para nada. Si compras comida no puedes comprar
ropa, si compras ropa no puedes comer, vivimos pensando cada día cómo
inventar para sobrevivir”, dice angustiada.

La mayoría de los cubanos no se sostienen con lo que ganan en puestos de
trabajo relacionados con el Estado, que da empleo al 80% de la fuerza
laboral del país.

El propio presidente Raúl Castro reconoció que el salario “no satisface
todas las necesidades del trabajador y su familia” y, en uno de sus
discursos más críticos acerca de la realidad nacional en 2013, dijo que
“parte de la sociedad” se había acostumbrado a robar al Estado.

Sánchez, por su parte, justifica los hurtos y cree que la gente “que
mejor vive” es aquella que tiene acceso a los dólares o los que reciben
remesas. “Quien no tiene un familiar en el extranjero o es dirigente,
está embarcado”, dice.

Según el economista Carmelo Mesa-Lago, al hablar de aumento en el
salario medio se tiene que hacer una distinción entre el salario
nominal, es decir, la cantidad de dinero que reciben las personas, y el
salario real, ajustado a la inflación.

En un reciente estudio publicado por el académico se demuestra que
aunque el salario nominal ha crecido sostenidamente en los últimos años,
el salario real de un cubano es un 63% inferior al de 1989, cuando Cuba
era subsidiada por la Unión Soviética y el Gobierno tenía diversos
programas de protección social. En la actualidad, si los trabajadores
gastasen íntegramente lo que cobran en todo el mes, solo podrían comprar
10,3 pollos enteros o 7,6 balones de gas licuado.

Entre los jubilados y pensionados la situación es peor. Los ancianos
apenas pueden comprar el 16% de lo que las pensiones permitieron antes
de los años más difíciles del Período Especial, según Mesa-Lago.

Con el esfuerzo de todo un mes, un trabajador solo puede costear 19
horas de conexión a internet en las zonas wifi habilitadas por el
monopolio estatal de telecomunicaciones, Etecsa, o 84,5 minutos de
llamadas locales a través de celular.

Para comprar un apartamento de dos cuartos en un edificio construido en
1936 en el céntrico y codiciado barrio habanero del Vedado un trabajador
debería ahorrar su salario total de 98 años, mientras que un auto Lada
fabricado en tiempos de Brezhnev le costaría el equivalente a 52 años de
trabajo.

Sin embargo, el mercado inmobiliario ha crecido en los últimos años en
la Isla de la mano de los trabajadores del sector privado que acumulan
divisas o de inversiones realizadas por la diáspora cubana. Solamente en
concepto de remesas llegan a Cuba anualmente más de 3.000 millones de
dólares.

Según Ileana Sánchez, ante este panorama mucha gente busca trabajo en
las áreas vinculadas a la gastronomía o la administración en los que se
pueda robar al Estado o puestos laborales que tengan contacto con el
turismo internacional, como los hoteles.

Otros trabajos codiciados en la esfera privada son las paladares y las
casas de renta para turistas donde se pueden obtener propinas. La
“búsqueda” (el robo) se ha convertido en un incentivo más poderoso para
aceptar un trabajo que el propio salario.

Aunque, según el documento publicado por la ONEI, los trabajadores del
sector turístico y la defensa ganan 556 y 510 pesos de media, muchos de
ellos reciben como estímulo cierta cantidad de CUC mensualmente que no
está reflejada en la estadística y tienen acceso a alimentos y equipos
electrodomésticos más caros para el resto de la población.

Dentro de los trabajos mejor remunerados en CUP, por orden de ingresos
se hallan los realizados en la industria azucarera, con 1.246 CUP de
media mensual, y en la agricultura con 1.218. Entre los empleos peor
pagados según la ONEI se encuentran los del personal del área educativa,
con 533 CUP, y los de la cultura con 511.

Para Miguel Roque, de 48 años y oriundo de Guantánamo, los bajos
salarios en la zona oriental del país son los que impulsan la migración
hacia otras provincias. Vive desde hace 12 años en la Ciudad Nuclear,
apenas a unos kilómetros de Juraguá, en la provincia de Cienfuegos,
donde la Unión Soviética empezó a construir una central nuclear que
nunca terminó.

“El oriente es otro mundo. Si aquí se pasa trabajo, imagínate allá.
Aquello se quedó detenido en el tiempo”, explica. Roque trabaja como
albañil en Cienfuegos aunque aspira a emigrar a La Habana en los
próximos meses, en donde “abunda el trabajo y se pueden lograr más cosas”.

Las provincias donde los salarios son más elevados, según la ONEI son
Ciego de Ávila (816 CUP), Villa Clara (808 CUP) y Matanzas (806 CUP),
mientras que las menos remuneradas son Guantánamo (633 CUP) y la Isla de
la Juventud (655 CUP).

“Los aumentos salariales en el oriente del país no alcanzan a cubrir las
brechas con las provincias orientales y centrales”, explica la socióloga
cubana Elaine Acosta, quien cree que los recortes en el presupuesto
destinado a los servicios sociales agravan las desigualdades como
consecuencia de las diferencias salariales.

“No es casual que sean las provincias orientales quienes exhiban el
Índice de Desarrollo Humano territorial más bajo”, argumenta.

Source: El salario medio sube pero nadie vive de su sueldo en Cuba –
www.14ymedio.com/nacional/salario-medio-nadie-sueldo-Cuba_0_2253974587.html


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